Viaje a la semilla, Alejo Carpentier

Sinopsi (contracoberta de l’editorial)

El cuento es uno de los más bellos y sorprendentes de toda la historia de la literatura. Según su autor, fue escrito de un tirón, en el curso de una noche en la cual descubrió también su particular estilo de narrar.

Con cuarenta años había escrito un solo libro y buscaba un lenguaje capaz de expresar el mundo exuberante y alucinado del Caribe, cuya historia y paisaje son totalmente ajenos a cualquier proporción clásica. Para Carpentier, a diferencia del surrealismo europeo, que hallaba lo extraordinario y lo insólito de una manera artificial y provocada, en América lo fantástico se encuentra en la realidad misma, en lo que él denominó «lo real maravilloso». Y la manera de expresarlo fue el barroco: un lenguaje consciente de sí mismo, pleno de metáforas y riqueza léxica.

Publicado en 1944 en una edición de 100 ejemplares, «Viaje a la semilla» nos lleva a la Cuba colonial del siglo XIX. Con un sutil manejo del tiempo, que el lector irá advirtiendo poco a poco, asistimos a la muerte de Don Marcial, Marqués de Capellanías, a los diferentes avatares de su vida y a su nacimiento. Paralelamente, conocemos los cambios que un insólito flujo temporal opera en su casa, en sus muebles y objetos.

Editorial ATALANTA.- Editorial TXALAPARTA.-

Apunts de lectura

El conte, “Viaje a la semilla”,  una narració que conjuga el temps, l’espai, les coses i els esdeveniments del protagonista Don Marcial, des de la seva mort fins el retorn en el sí matern. Un viatge cap als orígens, des de la foscor de la mort cap a la foscor de l’origen de la vida, passant pels esdeveniments més significatius del procés vital del protagonista: el matrimoni, la joventut, l’adolescència, la infantesa…

El viatge narratiu va interrelacionant sincrònicament els diversos avatars del protagonista amb tot allò que l’envolta. Un viatge biogràfic del personatge i de la seva circumstància.

Un allau de metàfores acompanya durant tot el viatge. Potser les més significatives són les que manifesten el pas del temps.

El pas del temps sobre les coses…..

“Don Marcial, el Marqués de Capellanías, yacía en su lecho de muerte, el pecho acorazado de medallas, escoltado por cuatro cirios con largas barbas de cera derretida.

Los cirios crecieron lentamente, perdiendo sudores. Cuando recobraron su tamaño, los apagó la monja apartando una lumbre. Las mechas blanquearon, arrojando el pabilo.”  

El pas del temps sobre les carns…..

“Borrábanse patas de gallina, ceños y papadas, y las carnes tornaban a su dureza.”

La narració del “viaje” es desenvolupa entre dos temps reals del present narratiu: un dia i l’endemà durant la demolició de la casa per part d’un grup de paletes i manobres.

S’inicia el conte amb la demolició de la casa:

“Ya habían descendido las tejas, cubriendo los canteros muertos con su mosaico de barro cocido. Arriba, los picos desprendían piedras de mampostería, haciéndolas rodar por canales de madera, con gran revuelo de cales y de yesos. Y por las almenas sucesivas que iban desdentando las murallas aparecían —despojados de su secreto— cielos rasos ovales o cuadrados, cornisas, guirnaldas, dentículos, astrágalos, y papeles encolados que colgaban de los testeros como viejas pieles de serpiente en muda.”

I finalitza l’endemà quan  els paletes reprenen la demolició a mig fer:

“Cuando los obreros vinieron con el día para proseguir la demolición, encontraron el trabajo acabado. Alguien se había llevado la estatua de Ceres, vendida la víspera a un anticuario.”

Entremig, el toc de la vareta màgica del “viejo” que contemplava la demolició de la casa inicia el “El viaje a la semilla”. El joc del temps és un element narratiu essencial en el conte.

“Entonces el negro viejo, que no se había movido, hizo gestos extraños, volteando su cayado sobre un cementerio de baldosas.

Los cuadrados de mármol, blancos y negros, volaron a los pisos, vistiendo la tierra. Las piedras con saltos certeros, fueron a cerrar los boquetes de las murallas. Hojas de nogal claveteadas se encajaron en sus marcos, mientras los tornillos de las charnelas volvían a hundirse en sus hoyos, con rápida rotación. (…) El viejo introdujo una llave en la cerradura de la puerta principal, y comenzó a abrir ventanas.”

En els diversos moments del seu “Viaje a la semilla” , el narrador en destaca el de la infància, aquest moment en el qual el personatge aconsegueix la suprema llibertat instal·lat en el seu real i simbòlic món.

“Desde ese día, Marcial conservó el hábito de sentarse en el enlosado. Cuando percibió las ventajas de esa costumbre, se sorprendió por no haberlo pensando antes. Afectas al terciopelo de los cojines, las personas mayores sudan demasiado. Algunas huelen a notario —como Don Abundio— por no conocer, con el cuerpo echado, la frialdad del mármol en todo tiempo. Sólo desde el suelo pueden abarcarse totalmente los ángulos y perspectivas de una habitación. Hay bellezas de la madera, misteriosos caminos de insectos, rincones de sombra, que se ignoran a altura de hombre.”

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